El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que su país prevé retirarse de Irán en un plazo de dos a tres semanas, tras asegurar que las operaciones militares han alcanzado los objetivos trazados. «Yo diría que en unas dos semanas, tal vez dos o tres, nos iremos, porque no hay razón para que estemos haciendo esto», respondió el mandatario al ser consultado sobre la situación actual del conflicto. Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha restringido el paso de embarcaciones y un petrolero kuwaití fue impactado por un proyectil iraní en el puerto de Dubái.
Trump justifica la retirada con los daños causados a instalaciones militares iraníes
El mandatario republicano señaló que las operaciones recientes destruyeron infraestructura estratégica del régimen iraní. «Anoche destruimos una gran cantidad de instalaciones de fabricación de misiles (…) los hemos golpeado muy duro», afirmó, argumentando que la mayoría de los objetivos militares de Estados Unidos estarían cumplidos.
Trump descartó además que un acuerdo diplomático sea una condición necesaria para la retirada. «Ya no importa», indicó, al sostener que los daños provocados le tomarán a Irán «de 15 a 20 años reconstruir» lo que fue destruido.
El estrecho de Ormuz y el petróleo, en el centro del conflicto internacional
Respecto a la reapertura del estrecho de Ormuz, Trump señaló que la seguridad en la zona dejará de ser responsabilidad de Estados Unidos tras la retirada. «Francia, China y otros países podrán abastecer sus barcos y arreglárselas por sí mismos», declaró.
Un día antes, el mandatario había instado a los países que no participaron en la ofensiva a tomar el control de la ruta: «Lo más complicado ya está hecho. Vayan por su petróleo», escribió en su red social Truth Social.
Irán ha cerrado esta ruta estratégica con ataques a petroleros, permitiendo únicamente el paso de algunos buques cisterna cerca de sus costas como mecanismo de presión económica durante el conflicto. En la madrugada del martes, un petrolero kuwaití recibió el impacto de un proyectil lanzado desde Irán mientras se encontraba en el puerto de Dubái, en Emiratos Árabes Unidos, según informó la Corporación Petrolera de Kuwait.

