El fenómeno El Niño está ingresando a una condición extraordinaria que podría favorecer lluvias intensas y persistentes desde diciembre, advirtió Grinia Ávalos, jefa del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi). Según la especialista, este escenario podría prolongarse al menos hasta febrero y coincidir con la temporada de mayores precipitaciones. Las zonas más expuestas comprenden la costa norte y sectores de la costa central, donde las lluvias podrían incrementar el riesgo de inundaciones, desbordes de ríos y activación de quebradas.
El Niño extraordinario supera los 4 °C de anomalía en el mar
En declaraciones a Canal N, Ávalos explicó que los episodios extraordinarios de El Niño se caracterizan por un calentamiento excepcional del mar frente a la costa norte del Perú. Esta condición favorece la presencia de humedad en la atmósfera y puede contribuir a la formación de precipitaciones de gran intensidad.
“Un Niño extraordinario es cuando supera los 3.5 grados de anomalía del mar. Este evento está por encima de los 4 grados”, precisó la jefa del Senamhi.
La especialista recordó que los eventos de 1982-1983 y 1997-1998 registraron una intensidad comparable y estuvieron asociados a lluvias intensas y frecuentes en distintas regiones del país.
En el escenario actual, advirtió que las precipitaciones podrían comenzar a intensificarse desde diciembre y mantenerse, por lo menos, hasta febrero. Por ello, recomendó seguir los reportes meteorológicos oficiales y adoptar medidas preventivas ante los posibles impactos.
Lluvias en el norte del Perú podrían alcanzar los 300 milímetros
Las precipitaciones previstas podrían superar ampliamente los valores habituales durante la temporada de lluvias, especialmente en la costa norte. Ávalos explicó que, mientras en condiciones normales se registran acumulados de entre 20 y 30 milímetros durante los periodos de mayor precipitación, bajo un escenario de El Niño los valores podrían llegar a entre 250 y 300 milímetros.
Para dimensionar esta cantidad, la especialista señaló que una precipitación de 300 milímetros equivale aproximadamente a 300 litros de agua por metro cuadrado.
Cuando estas lluvias se concentran en periodos cortos o persisten durante varios días, pueden aumentar el riesgo de inundaciones, desbordes de ríos y activación de quebradas, sobre todo en zonas con alta exposición y vulnerabilidad.
Ávalos también advirtió que el riesgo no se limita a las temperaturas elevadas que se registran en la costa peruana, sino que comprende principalmente los efectos de las precipitaciones intensas sobre las poblaciones y la infraestructura.
Tumbes, Piura y la costa central están expuestos a lluvias intensas
De acuerdo con las proyecciones mencionadas por la jefa del Senamhi, existen condiciones favorables para que las lluvias superen los niveles normales desde Tumbes y Piura hasta algunos sectores de la costa central.
El calentamiento del mar convierte a la franja costera en una de las zonas de mayor exposición a este escenario climático. En contraste, en áreas ubicadas al otro lado de la cordillera de los Andes podrían presentarse condiciones más secas, con posibles efectos sobre la disponibilidad de agua y un mayor riesgo de sequías e incendios forestales.
La especialista también alertó sobre la vulnerabilidad de las quebradas de la vertiente occidental de los Andes, que pueden activarse ante precipitaciones intensas.
Entre los puntos de atención mencionó Chosica y Chaclacayo, en Lima este, donde las lluvias podrían generar cambios importantes en las condiciones locales y aumentar el riesgo asociado a la activación de quebradas.
Ávalos recordó los impactos de las precipitaciones durante el fenómeno El Niño costero de 2017 y señaló que el escenario actual presenta, según sus declaraciones, características de intensidad extraordinaria.
Senamhi instalará radares meteorológicos en Piura e Ica
Para fortalecer el monitoreo de las precipitaciones, el Senamhi incorporó dos estaciones con radar meteorológico, ubicadas en Piura e Ica, informó Ávalos.
Estos equipos permiten obtener información más detallada sobre los sistemas nubosos, sus desplazamientos, las características de las gotas y la cantidad de agua que transportan.
Los datos obtenidos contribuirán al análisis de los patrones de lluvia y al fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, herramientas relevantes para anticipar posibles emergencias y mejorar la planificación de las acciones preventivas.
La incorporación de esta tecnología se produce en un contexto en el que el seguimiento de las condiciones atmosféricas resulta importante para identificar cambios en las precipitaciones y comunicar oportunamente los riesgos a las autoridades y a la población.
¿Cómo prepararse ante las lluvias intensas por El Niño?
Ante las proyecciones meteorológicas, la jefa del Senamhi recomendó mantener actualizada la información sobre las condiciones del tiempo y adoptar medidas de seguridad en las localidades expuestas a inundaciones y activación de quebradas.
La preparación debe priorizar a las familias que viven en zonas vulnerables, especialmente en sectores cercanos a ríos, quebradas y áreas propensas a anegamientos.
Entre las medidas preventivas se encuentran identificar rutas de evacuación, conocer los lugares seguros, seguir las indicaciones de las autoridades y mantenerse informado mediante los avisos oficiales.
La especialista advirtió que la persistencia de las precipitaciones puede dificultar las labores de recuperación cuando los daños se producen de manera sucesiva. Por ello, la prevención y la preparación anticipada son aspectos importantes para reducir la exposición de la población a los posibles impactos del fenómeno climático.

