Perú y Estados Unidos suscribieron un acuerdo de cooperación nuclear civil para evaluar nuevas tecnologías de generación eléctrica con fines pacíficos. Entre las alternativas figuran los pequeños reactores modulares (SMR) y microreactores, que podrían facilitar el suministro continuo de electricidad en comunidades alejadas de la Amazonía y zonas altoandinas. La iniciativa también contempla el desarrollo de una estrategia nacional con horizonte al 2040, bajo los lineamientos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Perú y Estados Unidos firman acuerdo de cooperación nuclear
Ambos países suscribieron un Memorando de Entendimiento en Cooperación Nuclear Civil (NCMOU), que permitirá fortalecer el trabajo conjunto y evaluar el desarrollo responsable de tecnologías nucleares destinadas a la generación de energía.
La firma se realizó durante la inauguración del Primer Taller Bilateral del Programa FIRST. En la ceremonia participaron Thomas G. DiNanno, subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Control de Armas y Seguridad Internacional; Bernie Navarro, embajador estadounidense en Perú; y Guillermo Shinno, ministro de Energía y Minas, en representación del Estado peruano.
También estuvo presente Carlos Palomares Villanueva, presidente encargado del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN).
Aunque el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) estuvo a cargo de la suscripción oficial del memorando, el IPEN asumirá el liderazgo técnico en la evaluación de los pequeños reactores modulares y microreactores en el país.
¿Qué son los pequeños reactores modulares y cómo generarían electricidad?
Los pequeños reactores modulares (SMR) y microreactores son tecnologías nucleares que se encuentran entre las alternativas que Perú busca evaluar para ampliar sus opciones de generación eléctrica.
Durante el taller bilateral, Rocío Solís Pillaca, directora de Producción del IPEN, informó que la institución y el MINEM trabajan en una estrategia preliminar con horizonte al 2040.
Esta hoja de ruta sigue la metodología del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y cuenta con el respaldo de la Ley N.º 32560, orientada a promover la generación eléctrica de origen nuclear.
La evaluación también considera la experiencia técnica del IPEN, que acumula casi 40 años de operación segura del reactor de investigación RP-10, ubicado en Huarangal, distrito de Carabayllo.
Esta infraestructura permite producir radiofármacos que benefician aproximadamente a 45 000 pacientes cada año. Además, procesa apósitos elaborados con piel de cerdo utilizados en el tratamiento de personas con quemaduras.
¿Cómo beneficiarían los reactores nucleares a la Amazonía y zonas altoandinas?
Uno de los objetivos de evaluar estas tecnologías es identificar alternativas para garantizar el suministro permanente de electricidad en comunidades que no cuentan con conexión a las redes eléctricas tradicionales.
La disponibilidad continua de energía podría beneficiar especialmente a centros de salud, instituciones educativas y localidades ubicadas en zonas de difícil acceso.
En el sector salud, permitiría conservar medicamentos y mantener operativos los equipos médicos. En educación, facilitaría el acceso de estudiantes a herramientas tecnológicas y recursos digitales.
Al respecto, Rocío Solís Pillaca destacó la importancia de ampliar el acceso a la electricidad en las comunidades que todavía carecen de este servicio. «Así como nosotros tenemos los privilegios de ir a casa y contar con electricidad para ver Netflix, que también otros ciudadanos y peruanos las puedan tener para un colegio o para un hospital», remarcó.
La cooperación entre Perú y Estados Unidos permitirá avanzar en la evaluación técnica de estas alternativas de generación eléctrica, así como en el análisis de sus posibles aplicaciones en el territorio nacional.

