Más de tres días después de los terremotos que sacudieron Venezuela, las labores de rescate continúan contrarreloj en medio de un escenario de destrucción generalizada. Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, registrados el miércoles y considerados entre los más fuertes ocurridos en América Latina, han dejado hasta el momento cerca de 1.500 fallecidos, miles de heridos y decenas de miles de personas desaparecidas, según reportes oficiales y estimaciones de organismos internacionales. La búsqueda de sobrevivientes sigue en marcha mientras disminuyen las probabilidades de encontrar personas con vida.
Rescatistas y voluntarios continúan la búsqueda de sobrevivientes en Venezuela
Miles de rescatistas, familiares y voluntarios permanecen trabajando día y noche entre edificios colapsados y montañas de escombros en diferentes regiones del país. Uno de los puntos más afectados es el balneario de La Guaira, ubicado a unos 40 kilómetros de Caracas, donde decenas de edificaciones quedaron destruidas.
Las tareas de búsqueda cuentan con el apoyo de brigadas internacionales, equipos caninos especializados y aeronaves destinadas a las operaciones de rescate. Sin embargo, habitantes de las zonas afectadas han expresado preocupación por la velocidad y alcance de la ayuda humanitaria.
«No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares, nosotros mismos no podemos», declaró a la AFP Héctor Aguilera, de 60 años, cuyos familiares permanecieron atrapados bajo un edificio colapsado.
«Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las autoridades», agregó. «No tenemos esperanzas, lo que me quedan son los recuerdos».
De acuerdo con el último balance oficial difundido el sábado, la cifra de víctimas mortales ascendió a 1.430 personas y los heridos suman 3.238. Mientras tanto, Naciones Unidas estima que cerca de 50.000 personas permanecen desaparecidas.
La Guaira registra graves daños tras los terremotos
La Guaira, una de las zonas más afectadas por los sismos, presenta extensas áreas destruidas. Imágenes aéreas muestran edificios colapsados, estructuras agrietadas e inmuebles considerados inhabitables.
La localidad ya había sufrido una de las mayores tragedias naturales de la historia venezolana en 1999, cuando lluvias e inundaciones provocaron más de 10.000 muertes.
Según estimaciones de Naciones Unidas, los terremotos podrían dejar cerca de siete millones de damnificados y generar pérdidas materiales equivalentes a 6.700 millones de dólares, aproximadamente el 6% del producto interno bruto venezolano.
«Esto es algo de otro mundo, que caigan edificios es algo que hemos visto en películas», afirmó José Contreras, trabajador de seguridad en un centro de salud local.
«Nos fuimos llenando de muertos», relató. «Muchas personas que conozco ya no están».
Ayuda internacional llega a Venezuela tras los sismos
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que durante el sábado fueron rescatadas con vida 33 personas. Asimismo, señaló que 24 países han enviado más de 2.700 rescatistas y más de 500 toneladas de ayuda humanitaria.
Estados Unidos anunció un paquete de ayuda por 150 millones de dólares, además del despliegue de aeronaves, helicópteros y embarcaciones para apoyar las labores de rescate. También se informó sobre la presencia de un buque militar anfibio frente a las costas venezolanas para coordinar operaciones aéreas.
El aeropuerto internacional que sirve a Caracas reanudó parcialmente sus operaciones y comenzó a recibir vuelos con suministros humanitarios y equipos de emergencia.
Crisis humanitaria y dificultades complican las labores de rescate
Las operaciones de búsqueda se desarrollan en un contexto marcado por la crisis económica y la limitada capacidad de respuesta de los servicios públicos venezolanos.
La presidenta interina dispuso restricciones de acceso a algunas zonas afectadas mediante un sistema de salvoconductos para rescatistas, médicos y voluntarios. Asimismo, se implementaron medidas para regular el acceso de medios internacionales a determinadas áreas de desastre.
Mientras tanto, familiares de personas desaparecidas han realizado protestas para exigir mayor asistencia y acelerar las tareas de búsqueda.
«Es simplemente muy caótico, hace calor y está todo desorganizado. Ojalá haya más personas por encontrar», declaró Craig Demeillon, bombero australiano que llegó a Venezuela para participar en las labores de rescate.
Las operaciones continúan mientras el tiempo transcurre y las posibilidades de encontrar nuevos sobrevivientes disminuyen progresivamente.

