La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) ha identificado que hasta la quincena de abril de 2026 se han registrado 252 casos de leptospirosis en Piura, un 30% más que en el mismo periodo del año pasado. Con este nivel de casos, la región se ubica entre las cuatro con mayor número de casos a nivel nacional. Además, concentra el mayor número de fallecimientos y hospitalizaciones del país. En estos primeros meses se han reportado cinco decesos –cuando entre 2022 y 2025 no se registraron muertes– y 63 hospitalizaciones, casi cinco veces más que en 2025, con cuadros más graves en los pacientes.
El impacto se concentra en zonas con menor acceso a servicios básicos como agua continua, drenaje y manejo adecuado de residuos. La provincia de Sullana acumula 139 casos, el 55% del total regional. Le siguen Morropón y la provincia de Piura. A nivel distrital, Sullana y Chulucanas reúnen 132 casos y concentran el 63% de hospitalizaciones, con mayor presión sobre los servicios de salud en estos territorios.
La leptospirosis es una enfermedad bacteriana que se transmite por contacto con agua o suelo contaminado con orina de animales infectados, principalmente roedores. La bacteria ingresa al organismo a través de heridas en la piel, ojos, nariz o boca. El contagio entre personas es inusual; el riesgo está en la exposición a entornos contaminados, sobre todo donde ese contacto forma parte de la vida diaria.
“En Piura, esa exposición está asociada a condiciones persistentes en el acceso al agua. Aunque el 86% de hogares cuenta con conexión a red, solo uno de cada seis recibe agua de manera continua durante el día. La intermitencia obliga a almacenar agua en condiciones precarias o a recurrir a fuentes alternativas sin tratamiento, muchas veces en entornos expuestos a contaminación. En momentos de escasez, incluso hogares conectados terminan utilizando agua de canales o mecanismos informales, aumentando el contacto con agua potencialmente contaminada”, indicó Germán Vega, economista de REDES.
A esto se suma una infraestructura de drenaje pluvial que no responde a las necesidades del territorio. Durante las lluvias, el sistema de alcantarillado se satura y el agua de desagüe rebalsa por buzones o puntos de descarga, extendiéndose sobre calles y viviendas, generando focos de contaminación donde prolifera la bacteria. En provincias como Sullana, infraestructuras como el Canal Vía operan en la práctica como canales de aguas servidas. En Chulucanas, la ausencia de drenaje subterráneo genera acumulaciones que pueden permanecer por semanas. Vega añadió que en ambos escenarios, la población se ve obligada a desplazarse o trabajar en contacto directo con agua contaminada.
El manejo de residuos sólidos agrava este escenario. Durante años, gran parte de los desechos ha sido dispuesta en botaderos a cielo abierto o espacios informales, especialmente en Sullana y zonas de Morropón. Las limitaciones en el recojo –por falta de maquinaria operativa– y la baja cobertura de disposición final segura favorecen la acumulación de residuos en puntos críticos. Estos espacios atraen roedores y, durante las lluvias, bloquean drenes y canales, intensificando la contaminación del agua.
Para el especialista de REDES, la evolución reciente de la enfermedad plantea una alerta directa para el sistema de salud. El aumento de hospitalizaciones y la reaparición de fallecimientos muestran que los casos están llegando en condiciones más severas. La capacidad de diagnóstico temprano, la disponibilidad de tratamiento y la atención oportuna resultan determinantes para evitar complicaciones.
“Frente a este escenario, además de cerrar brechas en agua, drenaje y manejo de residuos, se requiere reforzar acciones específicas de salud pública como campañas de detección temprana en zonas de mayor riesgo, distribución oportuna de antibióticos en establecimientos de primer nivel y control sostenido de roedores en entornos urbanos. También es necesario mejorar la vigilancia epidemiológica para identificar rápidamente nuevos focos de exposición y actuar de manera focalizada. Sin intervenciones de este tipo, cada temporada de lluvias seguirá ampliando el riesgo y la presión sobre los establecimientos de salud”, manifestó.

