Por Graciela Seminario Marón, jefa del CENFOTUR
Por años, la gastronomía peruana ha dejado de ser únicamente un símbolo cultural para convertirse en uno de los principales motores de posicionamiento internacional del país. Los recientes reconocimientos obtenidos por Perú en los World Travel Awards 2026 no hacen más que confirmar una realidad que el mundo ya reconoce: nuestra cocina es hoy uno de los grandes embajadores nacionales. Mantener durante más de una década una presencia dominante en la categoría de “Mejor Destino Culinario de Sudamérica” refleja un trabajo sostenido que involucra tradición, innovación, identidad y profesionalización. No se trata solo de platos reconocidos o de restaurantes premiados; detrás de cada logro existe una cadena de valor conformada por productores, emprendedores, chefs, investigadores y profesionales que entienden la gastronomía como una herramienta de desarrollo económico, turístico y social.
Además, el impacto de la cocina peruana ya trasciende los espacios especializados. La reciente elección del pan con chicharrón como ganador del Mundial de los Desayunos organizado por el streamer español Ibai Llanos demuestra cómo la gastronomía peruana también conquista audiencias digitales y nuevas generaciones alrededor del mundo. A ello se suma el creciente interés internacional por el patrimonio cultural y arqueológico del Perú, impulsado por hallazgos como T’aqrachullo, una ciudadela inca que vuelve a colocar al país en el centro de atención global. Cultura, historia y gastronomía conforman hoy una experiencia integral para el visitante extranjero, donde cada destino turístico representa también una oportunidad para descubrir productos regionales, recetas ancestrales y propuestas culinarias innovadoras que fortalecen la oferta nacional y generan nuevas oportunidades de desarrollo.
Frente a esta realidad, la formación especializada se convierte en un factor decisivo para sostener el crecimiento y la competitividad de una industria en constante evolución. El mercado ya no demanda únicamente cocineros con dominio técnico, sino profesionales capaces de gestionar operaciones gastronómicas, liderar equipos, innovar en productos y servicios, y representar la identidad culinaria peruana con estándares internacionales.
Con esa visión nace la propuesta académica de la carrera de Gastronomía Peruana e Internacional del CENFOTUR, diseñada para formar profesionales que comprendan tanto el valor cultural de nuestra cocina como su potencial económico y turístico. La carrera integra conocimientos técnicos, gestión gastronómica, innovación culinaria y sostenibilidad, permitiendo que los estudiantes desarrollen una formación integral alineada con las exigencias actuales del sector.
Durante su formación, los estudiantes adquieren competencias para organizar y supervisar áreas de cocina bajo estándares de calidad y Buenas Prácticas de Manipulación de Alimentos (BPMA), diseñar propuestas culinarias creativas, gestionar costos, optimizar procesos operativos y responder a las nuevas tendencias de la industria gastronómica nacional e internacional. Esta combinación entre técnica, gestión y visión estratégica les permite desenvolverse con éxito tanto en restaurantes y hoteles como en emprendimientos propios o proyectos vinculados al turismo gastronómico.
La relevancia de esta formación cobra aún más valor si consideramos que la gastronomía representa una de las actividades con mayor capacidad para generar empleo, emprendimiento y desarrollo regional. Cada vez más visitantes llegan al Perú atraídos por experiencias culinarias auténticas, lo que incrementa la necesidad de contar con profesionales preparados para responder a una demanda cada vez más sofisticada y global.
Apostar por una carrera en gastronomía significa hoy mucho más que aprender a cocinar. Significa convertirse en parte de una industria que proyecta la imagen del Perú ante el mundo, impulsa el desarrollo económico y preserva uno de los patrimonios culturales más valiosos del país. El desafío de las nuevas generaciones será continuar innovando sin perder la esencia que distingue a nuestra cocina; y para lograrlo, la formación especializada seguirá siendo la mejor herramienta para transformar la pasión por la gastronomía en una profesión con impacto, liderazgo y proyección internacional.

