Cancelar una boda no es solo una decisión personal: en el Perú puede tener consecuencias legales concretas. El Código Civil peruano no obliga a contraer matrimonio, pero sí establece el resarcimiento de daños económicos y morales cuando la ruptura de la promesa matrimonial causa perjuicios cuantificables al afectado. Tribunales peruanos han otorgado reparaciones de hasta 100,000 soles en estos casos, siempre que la demanda se interponga dentro del plazo de un año desde la ruptura, conforme al artículo 240 del Código Civil. Así lo explicó la jueza suprema Emilia Bustamante en diálogo con la Agencia Andina.
Qué daños son indemnizables y qué pruebas se necesitan para ganar la demanda
Según la magistrada, los daños indemnizables incluyen la aflicción psicológica, la frustración de planes de vida y los gastos directamente vinculados a la boda frustrada. «El que produce un daño debe repararlo», enfatiza Bustamante.
Para que una demanda prospere, el perjudicado debe acreditar el impacto con evidencia concreta: recibos de alquiler de local, catering, traje de novia o terno; informes psicológicos, testimonios de testigos, conversaciones de WhatsApp u otras pruebas de afectación social. Sin pruebas, el caso no prospera, advierte la jueza.
Los casos más graves, como dejar plantado a alguien en el altar ante invitados, colegas y familiares, agravan la situación al añadir un componente de reproche público que también forma parte de los daños demandables.
Un caso reciente en Lambayeque ilustra el alcance de las indemnizaciones por promesa matrimonial incumplida
La jueza Bustamante citó un caso reciente ocurrido en Lambayeque como ejemplo del alcance que pueden tener estas demandas: una mujer interpuso una acción legal contra su novio por no concretar el matrimonio, hecho que le ocasionó la pérdida de su bebé en gestación.
«Ese sufrimiento personal, truncar el proyecto de vida y perder un hijo es cuantificable», señaló la magistrada, subrayando que tragedias de esa dimensión pueden fundamentar indemnizaciones de considerable magnitud ante la justicia peruana.

