El proyecto hídrico minero El Algarrobo, ubicado en el centro poblado de Locuto, en el distrito de Tambogrande, generará una inversión de 2 753 millones de dólares y lo ejecutará la Compañía de Minas Buenaventura. Así lo anunció el ministro de Economía y Finanzas, José Salardi, quien destacó que esta iniciativa representa un punto de quiebre para nuevas inversiones mineras en el país, especialmente en la gestión y preservación del agua.
“La experiencia de El Algarrobo será fundamental. Esto no solo por la inversión futura que movilizará, sino también por la combinación de agua y minería”, afirmó Salardi, subrayando que este proyecto puede marcar un precedente en el sector.
El titular del MEF recordó que, dos décadas después del atentado contra la minera Manhattan en Tambogrande, la situación en la zona no ha mejorado. Esto hace necesaria una inversión de este tipo para impulsar el desarrollo local.
Posturas divididas en Tambogrande
El anuncio del proyecto generó posiciones encontradas entre la población de Tambogrande.
Por un lado, algunos habitantes ven en El Algarrobo una oportunidad para el desarrollo de la zona. Donatilo Nima Córdova, poblador de Ocoto Alto, expresó su optimismo y destacó la importancia de informar adecuadamente a la comunidad para evitar malentendidos. En la misma línea, el teniente gobernador de La Greda Nueva, Héctor Nima Nima, consideró que el proyecto es una solución para quienes enfrentan dificultades por la escasez de agua.
Sin embargo, el rechazo también ha sido contundente. Jean Franco Mendoza Saavedra, dirigente del Frente de Defensa de Tambogrande, anunció que las protestas volverán a las calles. Él aseguró que la minería afectaría la actividad agrícola.
“El Gobierno Central le da la espalda a Tambogrande y a toda la región Piura. No reconocemos la firma de contrato ni ninguna acción de este gobierno”, afirmó Mendoza.
A esta postura se sumó el presidente de la Mesa Técnica Regional de Cultivo de Mango, Jaime Gallo, quien respalda las movilizaciones contra la instalación del proyecto minero en la zona.
Mientras el Gobierno y la empresa promotora defienden la viabilidad de El Algarrobo, el conflicto social en Tambogrande vuelve a cobrar fuerza. Esto deja en incertidumbre el futuro del megaproyecto en Piura.