La exploración espacial moderna ha estado marcada por hitos que amplían el conocimiento humano fuera de la Tierra. Uno de ellos fue protagonizado por la astronauta estadounidense Christina Koch, quien registró la estadía más prolongada de una mujer en el espacio. Actualmente, Koch se prepara para integrar la misión Artemis II, uno de los proyectos más relevantes de la NASA en su retorno a la exploración lunar tripulada.
Récord de Christina Koch en la Estación Espacial Internacional
Christina Koch permaneció 328 días consecutivos en el espacio, a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), durante las expediciones 59, 60 y 61 realizadas entre 2019 y 2020. Esta misión le permitió establecer un récord femenino de permanencia continua en órbita.
La astronauta fue seleccionada por la NASA en 2013 y realizó su primer vuelo espacial a bordo de un cohete Soyuz, para el cual recibió entrenamiento especializado en Rusia. Durante su estadía en la EEI, participó en diversas investigaciones científicas y formó parte de las primeras caminatas espaciales realizadas exclusivamente por mujeres, un hecho significativo en la historia de la exploración espacial.
Tras culminar esta misión, Koch asumió funciones administrativas y técnicas dentro de la NASA, incluyendo el cargo de Jefa de la Rama de Tripulación Asignada en la Oficina de Astronautas y una rotación como Asistente de Integración Técnica para la Dirección del Centro Espacial Johnson.
Misión Artemis II y el regreso tripulado a la Luna
Christina Koch se encuentra actualmente en entrenamiento para la misión NASA Artemis II, programada como el primer viaje tripulado alrededor de la Luna en más de cinco décadas. En esta misión, ha sido designada como Especialista de Misión I.
Artemis II tendrá una duración aproximada de 10 días y está prevista para 2026. La tripulación estará conformada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
Durante el vuelo, los astronautas realizarán estudios médicos y de comportamiento, incluyendo la recolección de muestras biológicas y el uso de dispositivos para monitorear el sueño y la actividad física. Estos datos serán analizados por el Programa de Investigación sobre Seres Humanos (HRP) de la NASA, con el objetivo de comprender mejor los efectos del espacio profundo en el cuerpo y la mente humana.

