La orquesta de cumbia Armonía 10, liderada por Walther Lozada, continúa siendo víctima de extorsiones tras el atentado registrado el 19 de enero en Trujillo. Según denuncias de la agrupación, delincuentes enviaron mensajes intimidatorios por WhatsApp exigiendo S/100,000 para permitir que el grupo siga presentándose en la ciudad. Además, amenazaron con nuevos ataques y exigieron pagos obligatorios por cada presentación.
Mensajes extorsivos: amenazas de muerte y pago por presentación
En el mensaje, los delincuentes califican el ataque previo como una “pequeña demostración” y advierten que, si no se cumple con el pago exigido, el próximo atentado dejará muertos entre los integrantes de la orquesta. También impusieron el pago obligatorio de S/10,000 por cada presentación, bajo amenaza de nuevos ataques.
La amenaza estaría firmada por un grupo que se identifica como La Batería de Trujillo, que además advierte que todas las agrupaciones que no se “alineen” sufrirán atentados similares cada fin de semana, incluso contra la vida de sus integrantes. En uno de los pasajes más graves, se amenaza con detonar un explosivo cuando el bus esté en movimiento.
Ataque inicial y respuesta de las autoridades
El atentado inicial se registró en los exteriores del local Monasterio, en la urbanización El Golf, donde sujetos desconocidos atacaron el ómnibus de Armonía 10, generando pánico entre vecinos. No se reportaron heridos, pero el hecho marcó el inicio de una escalada de amenazas de muerte y extorsión directa.
Armonía 10 condenó estos actos de violencia y extorsión, y exigió a las autoridades acciones inmediatas frente al avance del crimen organizado en Trujillo, una problemática que afecta a empresarios, artistas y ciudadanos en general.
La Policía investiga si detrás del atentado estaría la organización criminal Los Pulpos. No obstante, el jefe de la Región Policial La Libertad, general PNP Franco Moreno, precisó que no se descarta la participación de “colgados”, delincuentes que se aprovechan de hechos públicos para cometer nuevas extorsiones.
Las investigaciones continúan y, hasta el momento, no se reportan detenidos, mientras crece la preocupación en el sector artístico por la falta de seguridad en el norte del país.

