En el Perú, el cambio de nombre por vía judicial se ha convertido en una alternativa para personas que consideran que su identidad legal vulnera su dignidad o los expone a discriminación. Nombres registrados al nacer que generan burla, estigmatización o afectación emocional motivan a cientos de ciudadanos a acudir cada mes al Poder Judicial. El proceso busca garantizar el respeto a la identidad personal y permitir un desarrollo social pleno, siempre que exista una causa debidamente justificada y acreditada ante la autoridad judicial.
Nombres registrados y solicitudes de cambio por discriminación
Según información expuesta por representantes del Poder Judicial, se han identificado casos de personas inscritas con nombres como Lucifer, Spiderman, Porky, Chucky o Merlina, entre otros. Algunos solicitantes consideran que estos nombres los han condenado al bullying o a situaciones de discriminación desde etapas tempranas de su vida.
En ese contexto, cada mes se presentan múltiples solicitudes de cambio de nombre mediante sentencia judicial. “La semana pasada hemos tenido el nombre de Hitler. Entonces, obviamente, es un motivo debidamente justificado”, se explicó durante una audiencia. Desde el ingreso del expediente a la sala, se fija la cuestión controvertida y, dentro de los diez días, se programa la vista de la causa y se emite la sentencia en la misma fecha.
Procedimiento judicial y criterios de evaluación
El proceso para el cambio de nombre contempla una etapa previa de aproximadamente tres meses en un juzgado de primera instancia. Durante este trámite, se solicita la partida de nacimiento, el DNI, antecedentes y pruebas que acrediten cómo el nombre ha afectado a la persona. Entre los medios probatorios pueden presentarse exámenes psicológicos y testimonios.
Las autoridades judiciales evalúan si el nombre constituye motivo de mofa, bullying o afecta la dignidad humana. “¿Quién va a llevar un apellido que puede ser mofa, objeto de bullying, que indigna la dignidad humana?”, se señaló durante una de las audiencias. No todas las solicitudes son aceptadas, ya que deben contar con una justificación objetiva y sustentada.
Cambio de nombre por identidad de género
Además de los casos vinculados a discriminación, se ha registrado un incremento de solicitudes de cambio de nombre por motivos de identidad de género. Estas demandas suelen presentarse cuando la identidad legal no coincide con la identidad de género de la persona, lo que puede afectar su desarrollo personal y social.
En estos procesos, los solicitantes suelen presentar certificados psicológicos en los que se establece la existencia de disforia de género. Desde el Poder Judicial se remarca que la evaluación prioriza la dignidad y la identidad de la persona. “Tenemos que tener en cuenta que la dignidad y la identidad de la persona tiene que ir por delante, para que tenga un desarrollo normal en esta sociedad”, se enfatizó.










