La presidenta de la República, Keiko Fujimori, planteó combatir la delincuencia y el crimen organizado transnacional durante su intervención en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, realizado este 22 de septiembre en Nueva York. La mandataria sostuvo que su Gobierno buscará enfrentar tanto a quienes ejecutan los delitos como a las estructuras que los sostienen y destacó la necesidad de una respuesta coordinada entre países.
Keiko Fujimori propone una respuesta contra el crimen organizado
Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, Fujimori afirmó que el combate contra la delincuencia y el crimen organizado transnacional constituye el primer gran desafío de su Gobierno.
“En el Perú vamos a perseguir al crimen, desde el hombre que ejecuta hasta el entramado que lo sostiene. No vamos a retroceder ante quienes pretenden imponer el terror sobre la ley”, enfatizó ante el pleno de la Asamblea General.
La presidenta sostuvo que es necesario determinar y definir la naturaleza de las organizaciones criminales y establecer un marco normativo que permita responder ante las amenazas al orden interno.
“Estas organizaciones son grupos terroristas y deben ser enfrentadas como lo que son: enemigos del Estado democrático y de los ciudadanos de bien”, subrayó al referirse también al respaldo del Gobierno a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional en la lucha contra la criminalidad. Esta caracterización fue uno de los principales planteamientos de su discurso sobre seguridad.
Según Fujimori, las organizaciones criminales transnacionales operan sin fronteras definidas y desarrollan actividades vinculadas con el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la trata de personas, la extorsión y el asesinato.
“En esta guerra no hay frentes de batalla ni fronteras definidas, no tienen reglas internacionales, el enemigo no tiene uniforme, se esconde entre nuestra propia gente, no existe la posibilidad de rendirse ni firmar tratados de paz”, manifestó.
En ese contexto, destacó la participación del Perú en el Compromiso Regional de Santiago y la reciente incorporación del país al Escudo de las Américas como mecanismos de coordinación con otros países frente al crimen organizado transnacional.
“Afrontar esta guerra como un problema aislado de cada nación no solo es un error que hemos venido cometiendo, sino una ventaja otorgada a los grupos criminales transnacionales para fortalecerse”, aseveró.
Fujimori recuerda la lucha contra el terrorismo y el debido proceso
Durante su discurso ante la ONU, la presidenta también se refirió a la experiencia del Perú frente a la violencia política y al terrorismo.
“Vengo de un país que conoce el alto precio de la paz, vencimos el terrorismo, pero lamentablemente aún hoy, después de 34 años, quienes asumieron esa misión siguen siendo juzgados, a pesar de haber demostrado que el debido proceso fue transgredido”, expresó.
La mandataria sostuvo además que, durante las últimas décadas, el Perú registró un crecimiento de su Producto Bruto Interno y de sus exportaciones, pero señaló que persisten brechas sociales y problemas estructurales que afectan la confianza ciudadana en las instituciones democráticas.
En su intervención, también cuestionó lo que calificó como la imposición de agendas externas que, según afirmó, dividieron a la sociedad y afectaron la democracia y la institución familiar.
Educación como herramienta frente a la violencia
Como segundo reto, Fujimori planteó utilizar la educación como una herramienta de transformación social y prevención de la violencia y el crimen.
“Por eso, nuestro segundo reto será convertir a la educación en una herramienta de transformación social y de prevención de la violencia y el crimen”, subrayó.
La presidenta señaló que su Gobierno ha iniciado una reforma educativa que contempla mejoras en infraestructura, servicios digitales, materiales educativos y mayores capacidades para los docentes.
También mencionó la creación de una escuela de formación de directores, orientada a brindar herramientas para la gestión de las instituciones educativas y promover la participación de los padres en la formación de sus hijos.
“La calidad de la educación y la profundidad del aprendizaje de nuestros jóvenes y niños es un predictor de mejor calidad de vida, porque permite obtener mejores ingresos y hábitos de salud, contribuyendo a la movilidad social”, afirmó.
Asimismo, cuestionó la incorporación de una agenda ideológica y cultural que consideró ajena a la realidad del país y planteó reforzar el respeto a la autoridad dentro de las instituciones educativas.
“Convertiremos a las escuelas en lugares seguros, donde los niños vayan a aprender y los profesores a enseñar sin miedo. Y esa es nuestra propia agenda”, remarcó la presidenta.
Institucionalidad y democracia forman parte de los retos planteados
El tercer reto expuesto por Fujimori estuvo relacionado con el fortalecimiento de la institucionalidad y la democracia. En este punto, mencionó la libertad individual, la familia, las tradiciones, la igualdad ante la ley y la dignidad humana.
La mandataria también sostuvo que el ejercicio de las libertades requiere instituciones judiciales que apliquen la ley respetando el debido proceso y las libertades individuales. Además, defendió la autonomía e independencia de los poderes del Estado y una justicia firme e imparcial.
“La defensa de los derechos humanos no debe terminar convirtiendo a las víctimas en procesados y a los victimarios en protegidos. Los derechos del ciudadano de bien terminan cuando empieza la impunidad del delincuente”, manifestó.
Respecto al papel de la comunidad internacional, Fujimori señaló que el acompañamiento a los países debe respetar las instituciones y las decisiones adoptadas dentro del orden democrático.
“Acompañar a un país no significa sustituir sus instituciones ni las decisiones que corresponden a sus ciudadanos dentro del orden democrático. Podemos compartir principios universales y, al mismo tiempo, reconocer que cada pueblo tiene su historia, su cultura, sus tradiciones y el legítimo derecho de definir democráticamente su propio camino”, expresó.
Asimismo, pidió una actuación internacional independiente y transparente en materia de derechos humanos y mencionó a campesinos, niños, mujeres, policías y militares que, según indicó, se encuentran en primera línea en la defensa de la vida y la libertad.
La presidenta también señaló que las Naciones Unidas deben continuar como un espacio de diálogo entre los pueblos y respetar las distintas realidades y tradiciones dentro del marco de la paz, el desarrollo y los derechos humanos.
Fujimori realizó esta intervención durante su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, a 57 días de haber asumido la Presidencia de la República. Su participación formó parte del Debate General de Alto Nivel del 81.º período de sesiones, en el que los jefes de Estado y de Gobierno presentan las posiciones y prioridades de sus respectivos países.
La mandataria ratificó finalmente el compromiso del Perú con la Carta de las Naciones Unidas y sus pilares vinculados con la paz y seguridad, el desarrollo y los derechos humanos.
“No necesitamos pensar igual para respetarnos profundamente. El mundo no requiere democracias idénticas, requiere democracias legítimas. No demanda naciones uniformes, demanda pueblos verdaderamente libres”, concluyó.










