La desnutrición crónica infantil continúa siendo uno de los principales desafíos para la primera infancia en Piura. Según advirtió la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), al año 2025, el 15% de los niños menores de cinco años presentó esta condición, una cifra superior a la registrada antes de la pandemia (13%).
“Cuando un niño enfrenta desnutrición crónica, puede tener mayores dificultades para aprender y alcanzar su máximo potencial. Esto influye en su vida educativa y, a futuro, en las oportunidades laborales. Cuando esta situación afecta a una parte importante de la población, la región puede contar con menos capital humano y menores posibilidades de crecimiento económico”, explicó Germán Vega, economista de REDES.
En Piura, la desnutrición crónica infantil no se distribuye por igual. Los datos más recientes de la Dirección Regional de Salud, correspondientes al año 2019, muestran que la incidencia de esta condición es mucho mayor en provincias de la sierra como Huancabamba (30%) y Ayabaca (29%). Estas cifras son cinco veces mayores que la registrada en Talara (6%).
“Muchas familias enfrentan mayores dificultades para acceder a atención médica oportuna, a servicios básicos que les permitan preparar los alimentos en condiciones seguras y a una alimentación nutritiva todos los días; todos estos factores se encuentran asociados a la desnutrición crónica infantil”, señaló.
Durante los primeros años de vida, la alimentación cumple un papel decisivo en el desarrollo de los niños y niñas. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la desnutrición crónica infantil ocurre cuando no reciben los nutrientes esenciales y se expresa en retraso de crecimiento, adelgazamiento extremo y también sobrepeso.
Además de una alimentación adecuada, Unicef señala que el acceso a agua potable es un factor fundamental para prevenir la desnutrición crónica infantil. El economista explica que, cuando los niños consumen agua no segura o viven en hogares sin acceso a saneamiento, aumenta el riesgo de enfermedades relacionadas a las infecciones intestinales y parásitos, las cuales dificultan la absorción de los nutrientes necesarios.
Sin embargo, la falta de servicios básicos son las principales deficiencias que atraviesa Piura, donde solo 2 de cada 10 hogares recibe agua potable las 24 horas del día y 6 de cada 10 tiene acceso a saneamiento, una cobertura que ubica a la región como la cuarta con menor acceso a ambos servicios en el país. “Por ello se requieren gestiones eficientes que prioricen la calidad de vida de los piuranos”, concluyó el economista de REDES.









