Piura se mantiene como la principal región exportadora de banano orgánico del país y logró consolidar su presencia en mercados internacionales exigentes como Estados Unidos y Países Bajos. Este posicionamiento le ha permitido liderar los envíos al exterior incluso por encima de regiones con mayor volumen de producción, como San Martín o Loreto, gracias a una producción con mayor monitoreo en campo, uso de tecnología y cumplimiento de estándares internacionales de calidad.
“El banano representa casi la totalidad de las exportaciones de plátano de Piura, con ingresos que superan los US$89 millones. Su producción se ubica principalmente en el valle del Chira, una de las zonas agrícolas más importantes de la región, que cuenta con el sistema de riego regulado por el reservorio de Poechos. Esto permite mantener una oferta más uniforme, con fruta de tamaño y calidad adecuados para los mercados internacionales”, indicó César García, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Además, en la región también se producen variedades como el plátano bellaco, bizcocho y el criollo, orientadas principalmente al mercado interno. En distritos como Tambogrande y La Matanza, estos cultivos se destinan al consumo fresco y a la agroindustria, lo que permite diversificar la producción y reducir la dependencia del mercado de exportación.
Una de las expresiones más representativas de esta diversidad es el chifle, el cual es ampliamente consumido a nivel local y también a lo largo del país, acompañando platos emblemáticos como el ceviche, así como otros platillos en las tradicionales picanterías.
La importancia de este fruto para la economía regional es significativa. Se estima que, el año pasado, su valor de producción superó los S/75 millones, mientras que las exportaciones –en sus distintas presentaciones– generaron alrededor de US$90 millones anuales, según cifras del 2025 del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Además, según el padrón de productores, alrededor del 10% de los agricultores de Piura se dedican a este cultivo, convirtiéndolo en el séptimo con mayor número de productores en la región.
“En este contexto, la presencia de un fenómeno de El Niño plantea desafíos para sostener estos resultados, especialmente en zonas como el valle del Chira, donde el exceso de lluvias puede afectar cultivos y canales de riego. Frente a ello, se requiere priorizar el mantenimiento de la infraestructura hidráulica, fortalecer la asistencia técnica a productores y asegurar intervenciones oportunas que permitan reducir impactos en la producción y en la cadena exportadora”, sugirió García.
Finalmente, el especialista añadió que el desempeño del banano orgánico en Piura muestra cómo un cultivo puede articular producción, agroindustria y exportación en torno a distintos mercados. La continuidad de esta actividad y su potencial de crecimiento dependen, en buena medida, de seguir impulsando la inversión privada, mejorar las condiciones productivas y ampliar las oportunidades para miles de productores en la región.









